SEXDUALIDAD

Sexo, sexo, sexo, sexo, sexo… ¿Cuántas veces está palabra transita nuestro ser y que tanto sabemos de ella? Dicen que todo lo relacionado a ella constituía un tabú en otras épocas. Y si bien hoy tenemos mucho más acceso a la información y resulta indudable que hemos avanzado mucho en cuanto a los nuevos términos para hablar de la sexualidad, considero que sigue constituyendo un tabú, sino presten atención a que les ocurrió cuando empezaron a leer el artículo y se encontraron con las primeras cinco palabras .
Decir que algo es tabú, significa que de eso no se habla, que está prohibido, pero esto no quiere decir que no se piense ni se sienta ¿Verdad? Incluso creo que justamente la prohibición lo hace más interesante; el problema actual radica en que al ser un tema prohibido nos atrae, nos interesa y contamos con muchas posibilidades de conocimiento acerca del sexo, pero todo aparece idealizado, con mujeres supermodelos, proponiendo y generando fantasías inalcanzables y poses imposibles de realizar, colocando a los participantes de la sexualidad en lugar de objetos que tienen que cumplir, ser potentes y multiorgásmicos, provocando todo esto mayor ansiedad y frustración, despojando los sentimientos en pos del rendimiento, porque claro, “si no sentís aguantas más ¿no?” Pero ¿de que disfrutas cuando aguantas más? ¿Para quién y para que lo haces?
En la sexualidad de los humanos, aquellos que admitimos que todo el tiempo estamos aprendiendo algo diferente en cada relación, está permitido fallar, equivocarse, no saber, preguntar, reírse, llorar, jugar, amar y coger, es más incluso está bueno fallar porque es así como se aprende ya que el que acierta termina haciendo todo de esa forma porque una vez le resulto adecuada, en cambio el que falla encuentra caminos alternativos y entonces expande sus maneras de vincularse con el otro.
El tema es saber donde nos paramos (o nos acostamos), cuanto registro tenemos del otro cuando la sexualidad es de a dos, pensar y verificar si nuestra sexualidad es egoísta o no, porque incluso podemos tener relaciones casuales incluyendo al otro, podemos tener momentos en los que estamos más centrados en nosotros que en la otra persona, el problema deviene cuando intentamos transformamos en máquinas sexuales iguales a las de las películas pornográficas y no caemos en la realidad de que todo está armado, preparado para que lo consumamos, pero debemos saber que son producciones.
Cuando pensé poner como título SEXDUALIDAD lo hice precisamente para trasmitir que lo más rico del sexo es el compartir, el disfrutar del contacto, teniendo plena conciencia de que lo estoy eligiendo y no me tengo que exigir más que estar presente; la dualidad, el encuentro con el otro dice mucho acerca de cada uno de nosotros, tengamos bien presente esto ya que muchas veces pedimos al otro que se haga cargo de lo que yo no me animo a pedir; hablemos, mirémonos, reconozcámonos, besémonos…

Mauricio J. Strugo (artículo publicado en magazine sinlimites n°3)